Foro de discusión sobre la trilogía de Suzanne Collins Los Juegos del Hambre
 
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Bienvenidos al primer foro en español de la saga Los Juegos del Hambre, escrita por Suzanne Collins. En este foro encontrareis todo lo que necesiteis sobre la saga, su escritora y sus personajes, asi como juegos y concursos de todo tipo.
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 La Leyenda de las Cuatro Joyas

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Leah
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MensajeTema: La Leyenda de las Cuatro Joyas   Sáb Sep 18, 2010 3:00 am

Bueno aqui os dejo con una de mis historias originales, esa es una nueva version de una que escribi hace años, en esa version hay ligeros cambios, pero es una version mas fumable que la anterior, espero que os guste =), quiero comentarios

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Prologo

Hace mil años el equilibrio del mundo casi se rompe por culpa del malvado Imperio de Dissidia, dicho imperio, encabezado por el Emperador Zemial IV, intento conquistar la mayor parte del continente de Crystalia, con su oscuro ejercito formado por los seres mas malvados y terribles del averno.

No obstante las oscuras intenciones del monarca fueron frustradas por la alianza que se forjo en entre varios pequeños reinos, creando un nuevo reino capaz de resistir las tentativas de invasión por parte de Dissidia, pero la guerra fue cruel, miles de personas murieron, las ciudades quedaban en ruinas al paso de las ardientes legiones que lo destrozaban todo a su paso, y el tiempo pasaba rápidamente, cuando finalmente llego el episodio final de esa sangrienta guerra.

Ambos bandos ya permanecían agotados, ese conflicto no duraría mas, el momento culminante ya había llegado, las tropas encabezadas por los mismos lideres de ambos reinos en primera fila, se dieron el ultimo choque de armas, esa batalla duro aproximadamente seis días y al amanecer del séptimo día, el ejercito de la Alianza estaba casi derrotado, solo quedaba el soberano y sus doce generales, la guerra había terminado, las fuerzas oscuras de Zemial habían ganado la guerra, si no fuese porque, ese astuto rey de la Alianza, aún se reservaba un as en la manga…

En el momento que el sol empezó a salir, el rey de la Alianza utilizo su último recurso, una magia extinta, prohibida y borrada al paso del tiempo, dicho hechizo hizo que la balanza se decantase a favor de la ya derrotada Alianza, ese arcano encantamiento sello las almas de Zemial y sus malvados generales en cinco minúsculas joyas: un zafiro, un rubí, un topacio, una esmeralda, y una amatista.

En el momento que los cuerpos de los cuatro generales y el emperador oscuro cayeron al suelo sin vida, la guerra término, la paz llego pero el mundo estaba en ruinas, las cicatrices de la guerra, nunca se curarían, habían zonas donde el rastro de esa guerra quedaría eternamente, donde jamás crecería vida…

Una vez derrotado el Imperio de Dissidia, la misma Alianza encabezada por el rey que sello las almas oscuras, tomo el control de la antigua capital del Imperio oscuro, dando a nacer un nuevo imperio, el cual estuvo en pie hasta hace cien años, cuando después de muchas conspiraciones, disecciones de territorios alejados, donde el mismo emperador no podía controlar desde la ciudad imperial, entre otros hechos, provocaron que finalmente sucumbiera…

Por si no fuera poco un misterioso terremoto que afecto en la misma ciudad imperial, la partió por la mitad, haciendo que la zona más opulenta de la ciudad, compuesta, por el palacio, los jardines, los templos, las viviendas de la nobleza, entre otros lugares de bienestar se los tragara la misma tierra haciendo como si jamás hubieran existido, por otra parte desde ese incidente la parte que quedo en pie, esta en ruinas y quedo abandonada.
Según cuentan ese hecho fue una maldición provocada por las almas oscuras del emperador oscuro y sus fieles servidores, no obstante gracias a relatos que se han encontrado en distintas ruinas de por el mundo, se ha descubierto que una vez fueron sellados en distintas joyas, el mismo emperador las escondió en lugares secretos para que nunca nadie les encontrara, y así pasasen toda una eternidad sellados en esas joyas mágicas.

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Capitulo I: Un largo viaje

Cien años después de que la gran capital del Imperio quedase en ruinas, el mundo cambio, algunas regiones adoptaron nuevas leyes, otras siguieron el mismo sistema que había en la época del Imperio, el cual era justo en parte, ya que no hay una verdadera justicia, siempre habrá alguien descontento y por eso, el concepto de justicia no es del todo justo, por otra parte para regular el uso de la magia, y así mantener un buen control de ella, el primer emperador creo una ley que permite la creación de grupos independientes de magos, que reciben el nombre de Gremios, de hecho el primer gremio que se creo fue el que mas tarde se conoció con el nombre de la “Alianza”, mucho antes de que el mismo soberano dictase esa nueva ley.

Con el tiempo esos grupos cambiaron, al principio solo podían acceder a ellos todos los que poseían el don de la magia, no importaba en que medida lo poseían, pero mas tarde, al final se aceptaron a aquellos que no poseían dicho don, pero aún así aportaban nuevas cosas al grupo.

En un primer momento esos grupos eran considerados como mercenarios, ya que los nobles, comerciantes, o incluso el mismo Emperador los contrataban para que hicieran ciertos trabajos para ellos, siglos mas tarde ese sistema aún permaneció y sigue permaneciendo, ya que los gremios aún siguen existiendo en la actualidad, pero de una forma distinta, ahora pocos ven a esos grupos como mercenarios, mas bien todos los miran como aventureros que usan la magia para vivir miles de aventuras, de todo tipo, muchas de las cuales son tan inimaginables que han despertado la curiosidad a los niños que esperan a que llegue el día en que cumplen la edad requerida para emprender un largo viaje para unirse a uno de esos grupos.

El numero de gremios es incalculable a día de hoy, pero de todo ese sinfín de grupos, hay cuatro que prevalecen por encima de los otros, esos cuatro grupos son considerados como los mejores, la meta a la que muchos intentan alcanzar y que muy pocos lo logran, para vivir las mejores aventuras de todas, las mismas que se relataran de generación en generación hasta el fin de los tiempos, obteniendo un lugar entre las mejores epopeyas de la historia.

Ese es el sueño de Evan, un chico que recién ha cumplido los dieciséis años, edad que le permite abandonar su hogar para emprender ese tan largo viaje, que le llevara a descubrir los mismos secretos de los confines del mundo, pero ese camino estará lleno de peligrosos obstáculos que le pondrán a prueba sus capacidades y coraje, para superarlas, pero él no es consciente de lo que se encontrara en ese mismo camino que ha tomado.

Esa misma noche antes de la partida, Evan tuvo un extraño sueño, normalmente siempre soñaba en que él era un magnifico mago, al que todos idolatraban, y que delante de él tenía un grandioso Dragón negro, una de las peores criaturas que jamás han existido, aunque nunca han existido, él quiere creer en su existencia, deseaba luchar con uno de ellos, para salvar a una bella princesa que iba a ser sacrificada al Dragón, pero esa noche fue distinto, el sueño era mas tétrico, mientras permanecía en el reino de los sueños, él era consciente de que una chica de mas o menos su edad, estaba agonizando, sentía como su vida se expiraba a cada segundo, la muerte se la llevaba al otro mundo, todo era oscuro, no podía verla, pero sabía todo esto…
Y de repente el despertó, el dolor que ella estaba sufriendo se le transmitió a él, sus manos estaban sangrando, le ardían, era insufrible, tenía ganas de gritar, pero al final se mordió el labio para ahogar un grito que lo mas seguro despertaría a su madre, no obstante unos segundos mas tarde, el dolor ceso y las heridas desaparecieron sin dejar señal, como si jamás hubieran existido.

Pero Evan ya no pudo dormir en lo que quedaba de noche, mientras las horas pasaban lentamente, él pensaba en que podía significar ese sueño, porque había despertado herido, quien era esa chica a la que no podía ver, donde estaba, eran demasiadas preguntas sin respuestas, intento dormir un poco pero ese hecho ya le había quitado todo el sueño, así que se quedo acostado en la cama, con los ojos abiertos mirando al techo de su habitación, esperando a que amaneciera.

En cuando llego el amanecer se levanto de la cama, lo primero que hizo es sacarse el pijama, para ponerse la ropa de futuro aventurero, dichas prendas consistían en una camisa blanca que la verdad le iba un poco grande, aparte dicha prenda estaba algo desgastada, por otra parte se puso unos pantalones tejanos color azul, que también estaban medio gastados, a simple vista se notaba que tanto los pantalones, como la camisa, las botas negras, y ese chaleco marrón eran antiquísimos.

Una vez termino de vestirse, el muchacho salió de su habitación, en llegar al pasadizo dio varios pasos, hasta llegar a las escaleras de madera que le esperaban al final de ese, cuando bajo la ultima de las escaleras, aún permanecía pensativo en esa chica, lo cual hizo que no se diera cuenta de que un grandioso San Bernardo se le lanzara encima para lamerle.

- Lucius, anda deja a Evan. – Se escucho una voz femenina, era de mujer ya grande.

La puerta se abrió, y de ella salio una mujer de unos cuarenta años de edad aproximadamente, dicha señora era tan alta como Evan, llevaba el pelo largo color azabache, el cual lo dejaba caer libremente por su espalda hasta cerca de la cintura, sus ojos eran de un color azul celeste que desprendían un misterioso brillo que al muchacho le hechizaban, pero cada vez que le preguntaba por ese brillo de sus ojos, la mujer le cambiaba de tema, y finalmente vestía con una camisa marrón y una falda del mismo color, en su cintura llevaba un delantal limpio y llevaba unos zapatos medio rotos negros.

Evan intento sacarse el perro de encima, pero le fue imposible, así que al final su madre le tuvo que sacar el animal de encima, después de quitárselo le ayudo a levantarse del suelo, aprovechando la ocasión para decirle:

- Si Lucius te tumba a la primera, no quiero ni imaginarme que te harán cuando estés viajando por el mundo.


En el tono de voz de la madre, el muchacho pudo apreciar que había preocupación, desde un principio a ella no le gustaba la idea de que él se fuera de casa, y mucho menos cuando años atrás se fueron primero su padre, un padre del cual Evan no albergaba recuerdos, y después su hermana mayor se fue sin decir nada, desde el día en que ella se había ido de casa, él y su madre se quedaron solos en ese pequeño pueblo.

A Evan le dolía dejar sola a su madre, pero ella ya había asimilado la idea de que él se iría después de comer, pero aún así deseaba desde el fondo de su alma que el chico no se fuera, cosa imposible ya que el chico era igual que su padre y su hermana, por eso lo único que podía hacer era rezar para que todo le fuera bien en su viaje.

Cuando Evan se levanto se acerco hasta la comida donde le esperaba un vaso de leche junto un trozo de pan, al lado de la comida estaba su bolsa de viaje esperándolo. Cuando termino de comerse el pan y beberse la leche, él cogió la bolsa, la cual se puso en su hombro derecho, ya estaba todo listo para partir.

En salir de la cocina camino por el pasillo hasta llegar al recibidor donde le esperaba su madre y el perro, la noche anterior se había jurado a si mismo que se iría de forma silenciosa sin derramar ninguna lagrima, pero a la hora de la verdad eso era mas que difícil, en cuando se acerco miro a su madre, ella también le miro, no se dijeron nada, pero en el momento que él iba a girarse para salir de la casa, su madre le sorprendió.

- Que tengas un buen viaje, y no te olvides de escribirme.

No fueron esas palabras lo que le sorprendieron, lo que realmente él no se esperaba era el regalo en forma de cristal que ella llevaba en la mano, dicho cristal en realidad era un colgante que ella puso en el cuello de él, pero antes de que él pudiese hablar, ella le dijo que se fuera ya.

Obedeciendo el muchacho salio de su casa, ya en la calle camino por la calle central del pueblo, mientras caminaba observaba por ultima vez el pueblo donde nació y donde se crío, su infancia residía en ese lugar, pero ahora él lo abandonaba para no volver hasta que fuese uno de los mejores aventureros del mundo.

Camino hasta más allá de las afueras del pueblo y en cuando el pueblo permanecía en la lejanía se despidió de él en silencio, para después proseguir caminando por ese sendero lleno de piedras, que conducía al bosque oscuro que hacía de frontera.

En llegar al bosque observo como la atmósfera de ese lugar tan tétrico se cargaba de malas sensaciones, los árboles parecían muertos, carentes de vida, no se escuchaba ningún ruido, sin duda ese lugar era misterioso, por mucho que ese bosque se llamase el “Bosque de la Vida”, en realidad era todo lo contrario, era un lugar oscuro, donde la luz del sol apenas se filtraba.

Era un lugar peligroso, no era muy recomendable adentrarse en lo mas profundo del bosque, de hecho los mercaderes que venían del bosque hacía el pueblo, hablaban de que en las entrañas del bosque esta lleno de bestias sangrientas, incluso los de juglares que acompañaban a los comerciantes, relataban los terrores que acechaban dicho lugar, pero también explicaban que la misma tierra debajo del bosque rugía.
Para Evan todos esos rumores que contaban le eran mas que interesantes, deseaba adentrarse en lo mas profundo del bosque, pero lo haría una vez que fuese de los mejores, ahora adentrarse en las entrañas, sería un suicidio…, así que una vez se adentro en ese oscuro lugar lo hizo siguiendo el sendero.

Camino durante horas, ese bosque era muy grande, tanto que tuvo que pararse varias veces para beber un poco de agua de su cantimplora, después se paro cerca de un pequeño claro, donde la luz se filtraba un poco, haciendo de ese lugar mas tranquilo que el resto de lugares.

Mientras comía un poco, escucho un aullido eso le alertaba de que había un lobo cerca, no obstante ese aullido era como triste, lleno de dolor y pesar, podría ser una trampa, pero Evan ni se lo pensó dos veces, dejo su bolsa de viaje en ese claro, y se adentro un poco en el bosque, hasta llegar en otro claro, donde había un hermoso lobo blanco herido, al parecer las bestias sangrientas que relataban habían herido al pobre animal, así que el muchacho se acerco un poco al animal, pero ese le miro con fiereza, no se fiaba de ese humano, así que le enseño los dientes a la misma vez que le gruñía.

- No temas, no quiero dañarte, solo quiero curarte.

Le hablo, esperando a que ese lobo entendiera las buenas acciones de él, por su suerte, el lobo pareció entenderle y le dejo de gruñir, pero aún así le miraba con un poco de recelo.

Evan sonrío rompiendo una manga de su camisa, para hacer varias vendas, no tenía conocimientos de medicina y mucho menos una magia curativa, de hecho él casi carecía de magia, ya que era algo que terriblemente se le daba mal, pero él quería esforzarse en querer dominar el arte de la magia.

Segundos mas tarde de hacer trizas su manga de la camisa, hizo varias vendas que uso para taponar la herida que el lobo tenía en la pata, el lobo siguió aullando de dolor, pero en cuando el chico termino de sanarle la herida un poco, dejo de aullar, en lugar de eso movió un poco la cola, y se fue cojeando bosque adentro.

El muchacho quiso seguirle pero al final lo dejo, no quería adentrarse en lo mas profundo, habían demasiadas bestias salvajes, solo esperaba que ese lobo estuviera a salvo, ya había perdido demasiado tiempo así que decidió volver al otro claro para recoger sus cosas y seguir el camino que le llevaría hasta la salida del mismo bosque, llegando así a la frontera entre su pequeño reino, y el grandioso reino de “Fyr”, donde le esperaba su primer gran desafió.

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Capitulo 2: Escarlata y Colmillo Sangriento

Fyr era un grandioso reino conocido por sus artesanos, los cuales estaban entre los mejores fabricando armas, no eran los mejores, pero la sencillez y la belleza de las armas que se fabricaban en la capital del reino, cuyo nombre era Fyrian hacían que todos ellos tuvieran un cierto reconocimiento en todo el continente de Crystalia, desde tiempos ancestrales.

Según cuentan las viejas historias, ese reino recibe el nombre en honor de su fundadora “Fyrina” la sacra paladina que forjo una leyenda, mucho antes la guerra con Dissidia, pero durante esa cruenta guerra, una descendiente de la sacra paladina, fue una fundadora de la Alianza, y de las principales generales del Emperador.

De hecho Fyr siempre fue fiel al Imperio, hasta que la capital fue destruida, en cuando ocurrió ese incidente la actual reina; Fyrina XIII la cual demuestra tener una increíble y misteriosa longevidad, en ese tiempo era una general pero después de esos hechos, ella se nombro a si misma reina, titulo que desde siempre le ha pertenecido por ser descendiente de la legendaria Fyrina.

En salir del bosque, el muchacho observo una extensa llanura que llevaba hasta unas montañas que se alzaban como pilares de la misma tierra hacía el cielo, rasgando el cielo, y detrás de esas montañas estaba la joya del reino, la imponente ciudad fortificada de Fyrian, esa ciudad estaba hacía el norte, al este había un río que actuaba de frontera con otro reino, y finalmente al este estaba el mar, lugar donde se alzaban pequeños pueblos costaneros.

La belleza salvaje de ese lugar le gustaba a Evan, era tal como se imaginaba, había leído mucho sobre lugares del mundo, también había escuchado los relatos que los juglares contaban, así que quería visitar todos los lugares posibles de ese reino, desde la posición en la que estaba, el lugar mas cercano era una pequeña aldea, no mas grande que su pueblo natal, así que siguiendo el sendero que había seguido por el bosque continuo caminando hasta llegar a la aldea.

En llegar se fijo en un pequeño cartel de madera clavado al suelo en que se leía:

“Bienvenidos a la Aldea de Nula”

Nula era un pequeño pueblo donde todas las casas eran de madera, la madera era oscura, color de los mismos árboles del Bosque de la Vida, esa es la primera impresión que se llevo el muchacho, el pueblo en sí estaba constituido por una fila de casas en la derecha y otra igual en la izquierda, excepto al centro que había una pequeña torre en ruinas.

Lo primero que hizo el chico en llegar al pueblo fue ir a observar esa torre en ruinas, era el lugar que mas destacaba, todas lo demás estaba hecho de madera y la torre en cambio era de piedra, con ese detalle se notaba que dicha torre era mas antigua que el pueblo, quizás fuese de la misma época del Imperio.


No pudo resistirse en poner su mano encima de la fría piedra oscura de la piedra, cuando de repente en su cabeza volvió esa imagen de la chica en ese lugar oscuro, al igual que ese dolor junto las heridas aparecieron de nuevo, en sentir esa agonía de nuevo quiso gritar, pero de nuevo prefirió aguantárselo, ahogando un grito.

Se miro las manos sangrientas, no entendía nada de lo que estaba pasando, pero la voz de una chica proveniente de detrás de él lo quito de esos pensamientos que tanto le preocupaban, en escucharla se giro rápidamente, escondiéndose las manos sangrientas, para que esa chica no las viera.

Delante tenía a una chica joven de mas o menos su edad, llevaba el pelo liso hasta la altura del cuello, su color era el castaño claro, con unas pequeñas mechas rubias al flequillo, su rostro facial era bello, tenía sus ojos color esmeralda con pequeños tonos grisáceos, sus labios eran pequeños pero resaltaban debido al color rojizo que tenían, de cuerpo esa chica era de una complexión normal, aparte Evan se fijo en la estilizada cintura de ella.

Finalmente esa muchacha llevaba las siguientes prendas; una camisa de seda muy fina de color blanco, pero no estaba botonada del todo, le faltaba el ultimo botón del cuello, después portaba una falda con estampado de cuadros negros y blancos, esa falda le llegaba hasta las rodillas, por otra parte a los pies habían unos calcetines blancos, junto unos zapatos negros, encima de la camisa, llevaba como una chaqueta o bata también de color blanco, pero lo llevaba a modo de capa.

Finalmente de complementos, solo había unos pendientes pequeños, uno en cada oreja, los cuales eran dorados, con un pequeño adorno en forma de cristal azulado, y por acabar llevaba unos guantes blancos en las manos.

- Veo que te interesa esa torre.

Evan aún adolorido dibujo una pequeña mueca en sus labios, no podía casi hablar a causa de todo lo que estaba sufriendo en ese momento, solo esperaba que el dolor cesara.

La chica le miro de arriba a bajo, mostrándole una calida sonrisa, muy pocos viajeros se veían en esa aldea, y los pocos que llegaban siempre eran bandidos que al final acababan destrozando parte del mobiliario urbano, aún así ese chico no le parecía un villano como los demás, bueno esa fue la primera impresión que ella tuvo en ver al chico.

- Mi nombre es Sarah, encantada. – Le tendió la mano.

Él aún sufría, lo hacía en silencio pero continuaba sufriendo, en ver que ella le daba la mano, vio que no podía ser descortés con ella, así que se arriesgo en dársela, por su suerte en el momento que se la dio, las heridas habían desaparecido, sonrío aliviado ya que si ella se daba cuenta de esas heridas, le haría muchas preguntas, de las cuales él no tenia respuesta alguna…

- Encantado Sarah, mi nombre es Evan.

Sarah en escuchar ese nombre que no era muy común en esa aldea, se lo quedo mirando por unos segundos en silencio, pero al final no dijo nada mas que un simple.

- El placer es todo mío, Evan.

Ambos sonrieron de nuevo, estuvieron cogidos de la mano por unos segundos más, hasta que ella se soltó, no lo hizo brusco, más bien lo hizo de una forma elegante, para que el chico no pensara mal.

- ¿Quieres que te lleve a dar una pequeña vuelta por el pueblo? – Pregunto ella.

Se quedaron mirándose el uno al otro, hasta que el chico decidió hablar para decirle que sí, que le gustaría mucho que ella le enseñase la aldea, en respuesta Sarah le dedico una pequeña sonrisa, cogiendo de nuevo la mano de Evan para llevárselo de paseo, pero antes de ir a otro sitio ella le explico que era esa torre.

- Esa torre es uno de los vestigios que quedan del Imperio, la verdad no se que función tenia exactamente, pero por lo visto hay una leyenda sobre esa torre, pero los habitantes de esa aldea, guardan esa leyenda con recelo, no se la contaran a ningún forastero como tu y yo...

Evan escucho las palabras de la chica, tenía interés en conocer esa leyenda y mucho mas después de sus visiones con esa chica, pensaba que tenía relación alguna con ella, pero por mucho que insistiera ningún de los aldeanos le diría nada, según lo que le dijo Sarah, suspiro levemente poniéndose a pensar un poco sobre que pregunta hacerle, después de varios segundos, le vino una en la cabeza.

- ¿Has estado dentro de esa torre?

Ella sonrío de nuevo haciendo un pequeño gesto negativo con la cabeza, explicándole que nadie puede entrar en ese lugar, ni los mismos aldeanos pueden entrar, algo que hizo que curiosidad aumentara más, al igual que la del chico que a mesura que escuchaba ese relato sobre la misteriosa torre, tenía mas ganas de entrar para desentrañar sus secretos.

La conversación era interesante, pero ella sabía que los aldeanos que pasaban por la calle en verles cerca de la torre empezarían a verles mal, así que se lo llevo casi a arrastras hasta otro lugar, caminaron un minuto por la calle principal de la aldea, hasta llegar a un pequeño edificio de madera que al lado había un cartel donde decía:

“Accesorios para Aventureros”

No entraron adentro de la tienda, pero él dedujo que se trataba de un comercio para todos aquellos que habían salido de sus hogares para irse en busca de aventuras, suponía que en dicha tienda podría encontrar desde armas, armaduras, comida, mapas, libros, etc.

Decidió que mas tarde, antes de irse de la aldea pasaría por ese establecimiento para comprar provisiones por su viaje, sabía que su viaje era muy largo, y para eso era mejor ir bien de provisiones.
De nuevo Sarah se lo llevo, pero esta vez le hizo caminar hasta casi al final de la calle principal donde al lado derecho había un gran edificio, el más grande todos, también a su lado había un pequeño cartel donde decía:

“Posada Bad Luck”

Evan se sorprendió por el nombre de dicho establecimiento, era algo extraño normalmente tendría que tener un nombre mas bonito, pero en cambio ese tenía un nombre mas lúgubre, por otra parte pensaba que ese no era el mejor lugar al que ir, no quería que esa mala suerte se le pegase si entraba, pero antes de que pudiese huir, la chica lo guío hacía dentro.

El interior del local era un ambiente muy rustico habían varias mesas con sus respectivas sillas de madera por todo el rincón, encima de cada mesa había una vela de color blanco encendida que servía para iluminar el lugar. Las mesas estaban distribuidas de tal forma que dejasen un pasillo al centro que llevaba hasta la barra al final de esa sala, donde al lado a unos escasos metros habían unas escaleras que llevaban al piso de arriba, donde habían las habitaciones, y al otro lado de la barra pero por detrás había la cocina.

Delante de la barra había unos pequeños tamboretes hechos también de madera donde habían algunos hombres sentados mientras tomaban algo para beber, Evan se fijo en algunos de ellos, todos tenían pintas de ser aventureros, pero de todos ellos a mesura que avanzaba por ese pasillo central, se fijo en unos tipos que estaban sentados en unas mesas que estaban situadas en el centro de la parte izquierda de la hilera de mesas.

Los tipos en cuestión todos iban bien armados, algunos llevaban armas grandes, como hachas, lanzas, espadas, todo era de gran tamaño, aparte ellos también eran de complexión fuerte, por sus pintas se deducía que no eran simples aventureros, en realidad eran bandidos, a los cuales Evan se quedo mirándolos hasta que Sarah apretó su mano para que dejase de mirarles.

Segundos más tarde se sentaron los dos en la hilera del centro en la parte derecha, ella en sentarse se separo de él, y le miro sonriente mientras ese se sentaba, una vez se sentó él, ella le miro con curiosidad.

- ¿Cómo es que decidiste ser aventurero?, no me lo niegues tienes pinta de aventurero.

Evan le dedico una pequeña sonrisa poniendo sus manos en la mesa, después hizo un pequeño gesto afirmativo con la cabeza.

- Quiero ser aventurero, mi meta es formar parte de un gremio y vivir miles de aventuras…

Ella se fijo en el brillo de los ojos de Evan en cuando hablaba de querer ser aventurero, en su mirada se reflectaba la voluntad de luchar para lograr ese camino, y en el fondo de su alma deseo que él lograra su objetivo.

- Es un sueño muy bonito. – Dijo siendo sincera.

Evan se sonrojo un poquito por las palabras de ella, pero no dijo nada, no sabía que decir, se quedo pensativo unos segundos mientras pensaba en cual era la mejor pregunta que hacerle.

- ¿Por qué decidiste ser medico?, por los guantes y la bata blanca lo deduzco, quizás me equivoque.

Ella negó con la cabeza, esa pregunta le hacía gracia, le miro por unos largos segundos hasta que finalmente le contesto:

- Estas en lo cierto, soy medico, bueno eso intento…, y si te soy sincera me hice medico porque quiero salvar a todas las personas que pueda.

Ahora era el turno de que él la mirase a ella, escuchando sus palabras, le gustaban los propósitos de Sarah, eran muy nobles y esperaba que ella fuese una gran medico de la cual se hablara generación en generación como una de las mas brillantes.

La chica puso sus manos encima de las de él, ese hecho hizo que él se sonrojara un poco, se le hacía tan extraño estar hablando con una chica de mas o menos su edad, de hecho el numero de personas con las que había hablado se podía contar con los dedos de la mano, sus miradas se cruzaron, pero ninguno de los dos la desviaron hasta que una voz mas grave los interfirió.

- Hola parejita, ¿que tomaran? - Era el posadero.

Un hombre de complexión robusta, tenía un aspecto desaliñado, su pelo en principio era oscuro, pero estaba lleno de canas y mugriento, tanto su pelo como su cuerpo en sí desprendían un hedor a sangre y alcohol. Sus ojos eran diminutos, uno era azul celeste, pero el otro era totalmente blanco, en realidad era un ojo de cristal, aparte su cuerpo por los brazos, el cuello e incluso en el rostro habían cicatrices con las cuales Evan dedujo que ese posadero había sido curtido en muchas peleas. Ese hombre ya anciano llevaba una camisa fina color blanco, unos pantalones negros bastante desgastados al igual que sus botas de piel color marrón con pequeñas manchas escarlata, y finalmente en su cintura llevaba un delantal blanco con varias manchas.

Sarah sonrío por el comentario del anciano y pidió un plato de estofado de carne de la casa, junto un buen vaso de vino tinto, por otra parte Evan pidió lo mismo que ella, en escuchar las peticiones de los dos clientes, asintió con la cabeza y después se fue hacía la cocina para preparar los platos.

Mientras el hombre caminaba por el pasillo central, el chico se lo quedo mirando por unos segundos hasta que decidió hacerle un pequeño comentario a Sarah.

- Ese posadero impresiona mucho, con todas esas cicatrices, ese ojo blanco…

El comentario de Evan de nuevo le resulto gracioso, a lo que ella respondió con una pequeña sonrisa.

- Si, la verdad impresiona mucho, pero hace años por lo que tengo entendido impresionaba aún mas, se lo conocía con el nombre de “Escarlata”, bueno al menos eso es lo que él me dijo hace un tiempo…

En escuchar ese nombre, el chico no pudo evitar dejar ir un grito que alerto a todos los presentes a la posada, unos segundos mas tarde le pidió disculpas a Sarah.

- Perdona que haya gritado, pero el caso es que “Escarlata” es una leyenda viva, es uno de los aventureros legendarios, por lo que he leído en libros de historia es una vieja reliquia de la Guerra de Obsidiana…

Evan le estuvo explicando a Sarah todas las hazañas que conocía de ese hombre conocido con el sobrenombre de “Escarlata”, aparte le hablo del origen de ese sobrenombre, diciéndole que el nombre de “Escarlata” era porque cuando era un aventurero, sus prendas siempre iban teñidas con la sangre de sus rivales.

Mientras él le explicaba todo eso a ella, los dos no se dieron cuenta de que el posadero se les acerco ya con los platos de la comida, dejándolos encima de la mesa.

- Todo esto forma parte del pasado, ahora yo soy Jack Grixier, un simple posadero, mi era termino hace años, ahora solo soy una vieja reliquia de la cual solo se habla en los libros de historia. – Les cortó él.

Evan le miro, aún no se podía creer que delante de él tuviese a una leyenda viva como “Escarlata”, incluso le pidió que le relatase algún relato sobre la Guerra de Obsidiana, pero el anciano se negó a hablar, diciendo que eso formaba parte de otra vida distinta a la que él llevaba.

Dichas estas palabras, Jack se alejo de la mesa para ir a otra, camino un poco hasta llegar a la mesa donde estaban los bandidos y en pasar cerca de ellos, uno le puso la pierna para que el anciano se cayese al suelo, en cuando el posadero estuvo al suelo, los bandidos empezaron a burlarse de él, algo que hizo enfadar a Evan que se levanto con fuerza de la silla donde se sentaba, pero su brazo fue cogido por Sarah.

Los bandidos empezaron a patear al viejo, mientras que el chico intentaba controlar su rabia, no podía quedarse si hacer nada, así que tiro bruscamente de su brazo para separarse de la chica, la cual recito el nombre del chico con bastante preocupación, no era buena idea que se enfrentara a los bandidos, por eso se levanto de la silla para seguirle, en ese momentos todos los demás clientes de la posada salieron del local dejando solos al chico, la chica, el anciano y los bandidos.

Uno de los criminales miro al chico que se le acercaba y dejo de patear al viejo, se fijo en la mirada llena de rabia que tenía Evan, la cual le gusto en ver la carne débil que representaba el chico, pero mas le gusto en ver la chica que le acompañaba era una mujer muy deseable para él, se divertiría con ella.


Sarah logro adelantar a Evan, poniéndose con los brazos extendidos en forma de cruz para que él se parase, pero la rabia que sentía le hizo perder el control, haciendo que la empujara contra la pared, ella miro a los ojos del chico, ya no desprendían ese brillo que le gustaba en los pocos minutos que se conocían, esos ojos eran mas bien fríos, oscuros…

Evan se acerco a uno de los bandidos y sin pensárselo dos veces le pego un buen directo en la barriga, pero dicho puñetazo no afecto al villano, es mas ese en respuesta le golpeo con tanta fuerza que lo dejo tendido al suelo, el chico en caer al suelo escupió algo de sangre, le costaba respirar…

En verle al suelo, el agresor y sus compañeros empezaron a pegarle por intentar a jugar a ser un héroe mientras tanto Sarah miraba como le estaban golpeando, a pesar de que le dolía el hombro a causa del golpe que se había dado en cuando Evan le empujo, ella intento coger a uno de los bandidos pero ese la empujo de nuevo, esta vez en contra las otras mesas.

De nuevo siguieron pegando a Evan, por otra parte el anciano se acerco arrastrándose por el suelo hasta donde estaba Sarah, le pregunto si estaba bien, pero ella le contesto que sí, que solamente le dolía un poco el hombro.

- Muy bonito, si señor…, primero pegáis a un viejo, después a un niño y ahora a una dama, de verdad que es muy bonito, tanto que os regalare caramelos… - Se escucho una voz que provenía desde la entrada de la posada.

Evan desde el suelo estaba viendo borroso, pero esa voz la escucho perfectamente, solo que era imposible, esa voz no podía venir del animal que estaba viendo con sus ojos, aunque veía difuso, en la entrada del local había un lobo blanco, aunque su pelaje estaba manchado de sangre en una pata, aún se veía la vena que Evan le puso unas horas antes.

Los bandidos se giraron, pero se sorprendieron en ver que no había nadie, unos segundos mas tarde todos ellos cayeron al suelo con heridas algo graves al pecho, ninguno de los presentes se podía creer lo que estaba pasando.

- ¿De verdad creíais que os daría caramelos?

Fue entonces en cuando Evan y todos se dieron cuenta de que el lobo blanco estaba encima de la barra mirándoles con una mirada un tanto amenazadora, en respuesta los villanos que estaban al suelo, se levantaron lentamente y salieron de la posada, no sin antes jurar que se vengarían.

Minutos mas tarde el anciano se acerco a Evan para ayudarlo a levantarse, una vez que el chico ya estaba de en pie, ambos miraron al lobo, el cual seguía encima de la barra mientra movía la cola.

- ¿Siempre tienes que humillar a la gente de esa forma? – Pregunto el anciano posadero al lobo, el cual no le contesto nada, simplemente siguió moviendo la cola.

Jack se giro hacía Sarah y Evan para mirarles fijamente, los dos aún estaban sorprendidos de cómo un lobo había sido capaz de derrotar a esos peligrosos bandidos, pero antes de que ellos pudiesen hablar, el viejo les dijo:

- Dejadme que os presente a mi nieto, su nombre es Ianeth “Colmillo Sangriento”, de los “Dark Wings”…

Esa revelación dejo estupefacto a los dos, “Colmillo Sangriento” era un nombre muy famoso, Evan había leído en el periódico incontables noticias sobre él, era un aventurero de los mas famosos, alguien mas importante que el mismo “Escarlata”.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de las Cuatro Joyas   Sáb Sep 18, 2010 3:20 am

puf casi me da algo de tanto leer XD bueno esta mu bien
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MensajeTema: Re: La Leyenda de las Cuatro Joyas   Sáb Sep 18, 2010 4:43 am

Oyoyoy, Ewan tenia razon, nos puede barrer a todos en el concurso de relatos xD
Voy a comenzar el segundo capitulo, pero escribes geeenial *-*
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MensajeTema: Re: La Leyenda de las Cuatro Joyas   Sáb Sep 18, 2010 6:07 am

O.O
oye estás seguro de que no lo has copiado de algun sitio??? xD es brooma
ME ENCANTA!!! Very Happy
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MensajeTema: Re: La Leyenda de las Cuatro Joyas   Sáb Sep 18, 2010 6:42 am

Me gusta, te lo has currado.
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MensajeTema: Re: La Leyenda de las Cuatro Joyas   Dom Sep 19, 2010 2:52 am


Aquí os dejo con el capitulo 3, espero que os guste^^

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Capitulo 3: La Masacre

Ianeth miro a los presentes, esa revelación sorprendió tanto a Evan y a Sarah, incluso Jack no pudo evitar dejar ir una pequeña sonrisa, el cual hizo lo mismo que estaba haciendo el lobo, se giro hacía los dos.

- Dejadme que os lo explique..., Ianeth era un apuesto chico de mas o menos vuestra edad, quizás un poco mas mayor, pero el caso es que un día intento seducir a una bruja, y esa le lanzo una maldición, desde entonces él es un lobo.

Una pequeña sonrisa se dibujo en los rostros del chico y la chica, no obstante en verlas el lobo dejo ir un gruñido amenazador, por otra parte Jack acaricio el lomo de Ianeth, el cual se tranquilizo.

- Me es difícil creer, en que “Colmillo Sangriento”, es un lobo. – Empezó a decir Evan, al mismo tiempo Sarah le interrumpió diciéndole:

- A mí también me cuesta, es un poco difícil de entender…

Ianeth quiso hablar, pero antes de que ese pudiese hablar en su defensa, se callo en ver que Evan se acercaba un poco a la barra, en un principio pensaba que le iba a acariciar, se equivocaba, la verdadera intención de Evan fue coger un periódico que había encima de ella.

La noticia que hablaba en portada le llamaba la atención, cuando lo tuvo en sus manos empezó a leerla en voz baja, segundos mas tarde, el mismo Jack se puso a su lado mirándolo como él leía.

- Veo que te interesa el asunto de la Guerra, por desgracia es inevitable, los rencores y las rivalidades entre varias naciones han provocado un grave cisma, que conducirá a una segunda Guerra de Obsidiana…

Evan abrió el periódico para leer con mas detalle esa noticia, que tanto interés le producía, en las siguientes páginas se encontró con una fotografía donde aparecían varios de los lideres mundiales durante la famosa reunión, aparte se fijo en las personas que habían detrás de los famosos lideres.

Siguiendo concentrado con en las caras de dicha foto, Evan no se dio cuenta de que Ianeth se acerco un poco mas a él, hasta que ese apoyo sus patas en los hombros del chico.

- Vaya ¿Conoces a alguien de la foto?, te veo muy concentrado en ella.

Escuchar la voz del lobo cerca de su oído le sobresalto un poco, no se lo esperaba, la verdad era que él si había reconocido a dos personas de la foto, pero le costaba creer en lo que sus ojos estaban viendo, no obstante al final decidió mentir.

- No, no conozco a nadie, ¿Me puedes decir quienes son algunos de ellos? – Intento parecer lo mas convincente posible, para que los demás y menos Ianeth le descubriera.
El lobo le miro de reojo, a primera vista detecto que ese chico escondía algo, el mismo chico que le había curado la pierna, pero sabía que escondía algo, se había quedado muy callado en mirar una fotografía, el caso era que él empezó a recitar a alguno de los nombres esperando alguna reacción por parte de Evan.

- Ese enmascarado al lado del Rey Noah es, uno de los héroes de la guerra de Obsidiana, esa chica del lado de la Reina Sephiria es Aura “Estrella del Amanecer”, es joven pero ya se ha hecho un nombre, por otra parte el que esta al lado de ese tirano déspota, es Cross un desgraciado muy traicionero, ese que esta detrás del venerable Arc, es Kael “Lanza Sagrada”, al lado de Arc esta la Reina Fyrina y detrás de ella esta la maldita bruja que me maldijo…, su nombre es Meredith.

Evan esbozo una pequeña sonrisa, en cuando el lobo dijo el nombre de una de esas personas, pero no dijo nada mas, aún así Ianeth intento adivinar el pensamiento de Evan, no obstante se encontró con un fuerte muro mental que le impedía penetrar en el interior de la mente del chico, ese chico no era común, pero tampoco era excepcional, aunque tenía que aceptar de que coraje no le faltaba…

Por otra parte Sarah se acerco al joven y al animal para interesarse por ellos, pero Evan en ver que se acercaba la chica, cerró rápidamente el periódico y dio unos pasos hacía ella, cuando le pregunto:

- ¿Cómo estas?, siento lo del empujón... – Termino diciendo, mostrándose arrepentido.

La chica en ver que el chico se sentía culpable, intento sonreír para aliviar el sentido de culpabilidad del chico, en cuando le dijo:

- No te preocupes solo es un simple rasguño.

En ese momento el lobo se acerco a la chica y empezó a olerla con curiosidad, y ella dejo que él animal le oliera, para nada le molestaba, es mas le divertía aquello, ninguno de los presentes podían hacerse la idea de que ese animal tan adorable, en realidad era alguien tan famoso como “Colmillo Sangriento”.

- Hueles bien. – Dijo Ianeth.

Sarah sonrío por unos instantes cuando le contesto:

- Gracias…

Jack se acerco a todos, se hacía muy tarde y todo estaba un poco destrozado, así que tendría trabajo por la noche, en acercarse a ellos les dijo que era muy tarde, pero que habían habitaciones para todos si querían quedarse, pero Sarah rechazo la invitación, ya que ella le contesto que no hacía falta, y que en casa de ella había espacio para que Evan durmiera.


El anciano no insistió más y dejo que el chico y la chica se fueran, mientras estaban de camino, la joven se paro, hecho que sorprendió al chico y ese le preguntara a ella si le pasaba algo, pero ella lo negó y continúo avanzando al paso de él, pero en su interior continuaba pensando en lo que había pasado, aún le seguía doliendo el hombro, pero lo que no podía quitarse de la cabeza es la mirada fría que solo por unos segundos apareció en el rostro de Evan.

- Dime Evan… ¿Estas bien, te duele algo? – Pregunto ella.

El chico se giro hacía ella y asintió con la cabeza, ella le miro a los ojos, sin rastro de esa mirada tan fría que había visto momentos antes, eso le aliviaba un poco, y después de eso ella no dijo nada hasta que llegaron a la casa de ella, en un principio él le pregunto si estaba segura de querer que él, que era un desconocido pasase la noche en la casa de la joven, pero ella se apresuro a contestarle con una forzada sonrisa.

Una vez en el interior ella le enseño la habitación donde él dormiría y después le dejo solo, no sin antes desearle que durmiera bien, después de eso ella salio de la habitación de él, y se fue hacía su habitación donde recogió un poco de ropa limpia, y después se fue al baño para relajarse un poco.

Cuando termino de tomarse el baño se puso el pijama y se fue hacía su habitación pero por el camino se quedo parada delante de la del chico, tenía curiosidad en saber que estaría haciendo, así que abrió la puerta lentamente y se lo encontró durmiendo encima de la cama.

Evan estaba durmiendo placidamente y ella sonrío en verlo así, por lo cual no dijo nada y decidió que ya era hora de que ella también se fuera a dormir, así que salio cerrando la puerta y camino unos pasos por el pasillo cuando de repente escucho un grito estridente que le puso los pelos de punta, dicho grito venía de la habitación de Evan y en cuando abrió la puerta se encontró el chico levantado encima de la cama mirándose las manos las cuales estaban sangrando, pero el chico parecía estar en estado de shock ya que él no respondía a las palabras de ella, así que para hacerle reaccionar se lanzo encima de él, pero Evan no respondía, así que le abrazo y se quedo con él, hasta que llego el amanecer, momento en que él despertó de su estado en Shock y lo primero que vio fue a Sarah a su lado.

No entendía nada, pero en ver la cama manchada de sangre se pensó lo peor y tampoco se preocupo en ver si ella estaba viva o no, simplemente se asusto y cogió sus cosas para irse y no volver nunca, estaba demasiado asustado así que una vez salio de la casa de Sarah se puso a correr como un loco hacía el norte, pero solo al salir de la aldea se percato de que a su lado había un perro blanco que le perseguía, no… mejor dicho era un lobo, Ianeth.

En ver al lobo que le perseguía se asusto aún más y continúo corriendo hasta que ese le salto encima haciendo que Evan cayese al suelo, momento que el lobo aprovecho para ponerse encima de él y gruñirle mientras le decía:

- ¡Se puede saber porque estabas huyendo!

El chico no dijo nada, simplemente intento deshacerse del animal, pero ese se mantenía encima de él y le estaba mirando fijamente y le volvió a preguntar de nuevo el porque estaba huyendo, hasta que Evan le explico el porque, le explico la forma en que despertó y se encontró a Sarah en su cama y toda la sangre que había en las sabanas y al cuerpo de ella, a lo que él lobo se aparto de él y empezó a reírse, pero al chico no le hacía ni pizca de gracia y le pregunto el porque se estaba riendo, a lo que el lobo le contesto:

- Ay jovencito…, hay momentos en que las chicas les gusta asaltar a los chicos dulces como tu y algunas tienen extrañas tendencias…, vaya con la doctora…, tan inocentona que parecía…

Evan no entendía nada de lo que hablaba Ianeth, estaba claro que la diferencia de edad y carácter era demasiado notable, y también podía entender el porque Meredith le maldijo, era fácil, Ianeth era un pervertido…

- Vamos no te preocupes pequeño, como se nota que te falta picardía, en fin no te preocupes, seguro que la doctora esta bien, bueno quizás un poco cansada, pero enserio no te atormentes mas…

No estaba convencido del todo pero quiso creer en las palabras del lobo, pero antes de que pudiera pensar, el lobo soltó una pregunta de lo más delicada, que hizo que Evan se pensara bien la respuesta en cuando Ianeth le pregunto:

- ¿Quién eres realmente?...

No sabia que decir, se quedo en silencio durante unos segundos hasta que el lobo continuo hablando:

- Pareces muy inocente, pero cuando miraste esa foto te sorprendiste, bueno entendería que conocieras a alguien por sus múltiples hazañas, pero no…, tu reconociste a alguien de esa foto, y por como mirabas esa foto es alguien que conoces bien...

El chico cerro los ojos, era tal como había dicho Ianeth, dos caras demasiado conocidas habían en esa foto, dos personas cercanas, las cuales jamás hubiera imaginado verlas en esa foto.

- Tienes razón…, Aura “Estrella del Amanecer”, era mi mejor amiga cuando éramos pequeños…, supongo que me sorprendido en verla después de tantos años… - Contesto él, intentando ser lo mas convincente posible para no revelar la identidad de la otra persona.

Ianeth empezó a lamerse la pata mientras escuchaba lo que el chico le decía, intento penetrar de nuevo en la mente de Evan pero de nuevo se encontró con un muro que le impedía, así que se resigno a creer en lo que le estaba diciendo.


- Te creo, y déjame decirte que entre la doctora y Aura, no sabría a quien escoger, las dos están igual de buenas, pero creo que Aura es mas tradicional, en cambio a la doctora le va mas el rollo sado, pero tu tranquilo que iras aprendiendo con el tiempo.

Evan sonrío por las palabras de Ianeth, y se levanto del suelo, pero de repente esa sonrisa dibujada en sus labios cambio por completo, su mirada estaba clavada en el pueblo, donde se levantaba una columna de humo…, no podía articular las palabras, preso del horror, así que salio corriendo de nuevo hacía el pueblo seguido de muy cerca por Ianeth.

En llegar vieron como el pueblo estaba ardiendo hasta los mismos cimientos, el humo negro era asfixiante, pero aparte se podía apreciar una peste a azufre extraña fuera de lo normal, pero no todo eran llamas ya que al centro del pueblo estaban apilados los cuerpos sin vida de varios habitantes del pueblo…

Era un infierno, niños y adultos, todos muertos, no habían dejado a nadie con vida, no habían pasado ni media hora, todo había sido demasiado rápido, no obstante en esa pila no estaban ni la Doctora ni Jack, así que lo mas seguro era que se los habían llevado de rehenes.

- Han sido ellos…, no hay duda…

El lobo se acerco a la pila de cadáveres y trepo por ellos hasta llegar al cuerpo de un niño, que tenía un estandarte clavado en la barriga, dicho estandarte era negro con una flecha dorada en el centro, y con sus colmillos mordió el palo de madera hasta partirlo por la mitad, haciendo que el trozo de tela cayese al suelo.

- Dark Arrow, es culpa mía debería haber matado a esos piltrafillas, y quedarme al pueblo…, al parecer los de ayer han regresado y se han cobrado su venganza…

Evan en escuchar las palabras del lobo le miro fijamente a los ojos y le grito, él también se sentía culpable, pero antes de que pudiese decir algo mas, el lobo dio un salto para seguir el rastro de los bandidos hacía el bosque, no sin antes decirle al chico que no hiciera nada, que se fuera de ese maldito lugar, le aconsejo que fuera hacía el norte o cualquier otra dirección pero que no le siguiera.

En cuando se quedo solo estuvo mirando como el pueblo ardía menos la torre en ruinas así que se acerco a ella, en cuando estuvo delante de ella escucho un ruido en su interior así que sin pensárselo dos veces entro dentro de esa.

El interior de la atalaya era muy simple solo al entrar había una escalera de piedra que llevaba hasta el piso de arriba donde había un bandido que llevaba un arco, y el chico lo tomo por sorpresa para noquearlo, en cuando este estaba al suelo miro lo que tenía a su alrededor, en ese piso había una estatua erosionada por el paso del tiempo, al parecer era una mujer, pero en el pedestal no se podía llegar a leer su contenido, solamente pudo leer una palabra:

- Sorrow… - Dijo él mientras intentaba descifrar el contenido de la inscripción.

De golpe sintió una punzada de dolor en la cabeza, y un seguido de imágenes pasaron por su cabeza rápidamente, pero esa vez esas imágenes eran distintas, simplemente no se veía ninguna chica como las otras veces, simplemente aparecía un charco de sangre y una mano inerte en el suelo…, se miro a las manos, y pudo ver como ese misterioso estigma sangriento aparecía de nuevo, algo que él no lograba entender.

Preso por la rabia y la frustración, el chico puso sus manos sangrientas encima de esa estatua, la sangre empezó a derramarse por el cuerpo frío de la estatua desde los hombros donde él puso las manos hasta los pechos de la figura mutilada y de repente se escucho un fuerte ruido, era como si un mecanismo se hubiera activado, dicho ruido venía de abajo, así que mostrándose algo sorprendido, Evan bajo las escaleras donde al final de esas al lado había una pequeña trampilla abierta.

Se acerco a ella y vio una vieja escalera de madera clavada en la pared de piedra, no sabía el porque y ni que relación tenía él con todo eso, pero si quería respuestas estaba mas que claro que tendría que bajar por la trampilla.

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