Foro de discusión sobre la trilogía de Suzanne Collins Los Juegos del Hambre
 
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Bienvenidos al primer foro en español de la saga Los Juegos del Hambre, escrita por Suzanne Collins. En este foro encontrareis todo lo que necesiteis sobre la saga, su escritora y sus personajes, asi como juegos y concursos de todo tipo.
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 Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5

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Diana Hope
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MensajeTema: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Mar Sep 21, 2010 8:14 am

1. Capitulo


Ha llegado la noche y como siempre me pasa hoy tampoco he logrado reconciliar el sueño a causa de las pesadillas, a causa de los recuerdos de un pasado sangriento a pesar de todas las pastillas que me tomo. Para este entonces debía saber que el intento siquiera era inútil, nada podía borrar el pasado, ni siquiera el Capitolio.

Y os preguntareis, ¿Quién es esta joven que tan terrorífico pasado le persigue hasta en los sueños? Mi nombre es Diana Hope, ciudadana y mentora del distrito 7, un distrito que hoy en día me odia casi tanto como al mismísimo presidente, un distrito que me ve como una asesina sin escrúpulos, un arma sin corazón del Capitolio. Y no les falta razón, aunque odio al Capitolio, siempre he jugado a su juego, siempre he hecho todo lo que me dictaron. ¿No sabéis de qué os estoy hablando, verdad? Dejadme contaros mi historia…




El sol ha empezado su ascensión, otro día más sin él, otro día más sin mi corazón. Una lagrima solitaria amenaza por baja por mi rostro con los recuerdos de los felices momentos que pasamos juntos. Él lo había sido todo para mi, era toda mi vida, era el futuro que quería tener. Ha pasado un año desde aquella desgracia, pero yo no acabo de olvidar su cara, su última sonrisa, sus últimas palabras, ni el accidente, el accidente que se llevó parte de mi alma.

- Hola - me encuentro en cuclillas ante su tumba- aquí estoy como cada mes, tal como te prometí- intento fingir una sonrisa, que no acaba de llegar a mis ojos-. He venido a decirte que nunca te olvidaré, pase lo que pase, siempre estarás en mí.

Llevo una hora ante su tumba pronto tendré que ir a la plaza del distrito, hoy es el “gran día”, el día de la cosecha. No es más que un estúpido día en el que el maldito Capitolio escoge a sus próximas víctimas para su perversa diversión, como si no tuviésemos bastante con los accidentes… Los ojos me empezaron a escocer nuevamente.

No, no lloraré. Le juré que no lloraría, que seguiría adelante en la vida, no importaba lo difícil que me pusieran, yo sobreviviría a cualquier cosa que el destino me impusiera.

- ¡¡Diana!!- alguien gritó mi nombre, alguien que se acercaba a grandes zancadas.

Eran Flecha y Arco, mis hermanas gemelas, que venían a la carrera hacia a mí. Si, habéis leído bien, nos llamamos Diana, Arco y Flecha. Pueden parecer nombres raros, pero según mi madre eran las perfectas herramientas para no perder nunca la esperanza, que era lo que su apellido significaba, esperanza.

Sus cabellos negros azabache, iguales que los míos, se balanceaban en el aire mientras corrían con una alegría única que poseen los niños, la inocencia infantil que no ha conocido nunca la desgracia, algo que yo, a mis diecisiete años, había perdido en un oscuro día de verano.

Cuando llegaron al lugar donde me encontraba se encontraban jadeantes por la carrera. Lo que mi madre no imaginó que tras su revelación las dos hermanas se creyeron que, a causa de sus magníficos e impresionantes nombres, serían las encargadas de traer la esperanza a su pobre y desgraciado distrito. Que niñas eran, aunque ello era normal en unas niñas de seis años. Unas niñas que se habían convertido en mi único apoyo.

- Diana, mama dice vayas a casa cuanto antes para prepararte- dijo Arco entre jadeos.

- Jo, no sabes lo difícil que se nos ha hecho encontrarte, hemos tenido que recorrer todo el distrito para encontrarte- me reprendió Flecha.

Pasé el brazo por los ojos antes de encararme a ellas, no quería que viesen a su siempre firme y fuerte hermana mayor, a la que tanto adoraban llorando por un corazón desecho.

- Lo siento chicas, se me fue el santo al cielo.

Las tres juntas nos acercamos a la casa en la que vivíamos las tres hermanas junto con mis padres y mi abuela. Vivíamos todos apretujados en aquel diminuto piso.

Al minuto de abrir la puerta vi que mi madre ya tenía preparados los vestidos que había confeccionado a mano, unos vestidos que se convertirían en la envidia del distrito a mi parecer, y nos vistió en un abrir y cerrar como si fuésemos unas muñecas. Mi vestido era espléndido, poseía un corsé negro con detalles de flores muy delicadas. Además el acordonado del vestido era de razo y la pollerita del vestido estaba compuesta por una capa de razo y tres capas de encaje superior fino y delicado. Este vestido modelaba muy bien mi cuerpo.

En un minuto nos encontramos en la plaza rodeada de amigos y conocidos, todos ellos rezando para que su nombre no fuese el escogido ese año. Y ahí subía Clare Wood junto con nuestra increíble e impredecible vencedora al podio.

- Bienvenidos compañeros, como sabréis hoy celebramos el día de la elección de tributos, donde algunos de vosotros tendréis el honor de participar…

Siguió con su constante parloteo, creo que nadie la escuchaba, lo teníamos demasiado oído. Pero pronto recuperé el hilo de la charla cuando Clare se disponía a decir los nombres de los desgraciados tributos que este año se verían cara a cara con la muerte. Por mi parte no me importaba ser escogida, pues no tenía nada que perder. Quería vivir, no os confundáis, pero no me importaba morir tampoco, no sería una gran pérdida, ya que lo volvería a ver a él.

- … pero no nos demoremos más y vayamos al grano- con su eterna sonrisa-. ¿Quién tendrá el honor de seguir los pasos de nuestros vencedores? Y, como dicta el código de caballería, ¿qué de menos que empezar con la muchacha que se adentrará en esta aventura?

Metió la mano en la urna donde habría los nombres de todas las muchachas del distrito y lo supe, no me preguntéis como, pero lo supe, en mi fuero interno lo supe.

- ¡Y la tributa de este año es…- dijo desdoblado el papel- Diana Hope!

Todas las caras se volvieron hacia mí, todas ellas con miradas tristes y compasivas por mi lúgubre futuro. Yo, con mi imperturbable cara de póquer, como si la cosa no fuera conmigo realmente, subí de uno en uno los escalones, sin ni siquiera mirar hacia atrás a mi familia. Solo tenía un pensamiento rondaba por mi mente en aquellos momentos: “pronto nos volveremos a ver Stark…”


Última edición por Diana Hope el Dom Oct 03, 2010 12:28 am, editado 3 veces
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Miér Sep 22, 2010 3:47 am

¿"Tributa"? Jajajaja
Bueno, está bien, espero que hagas segunda parte
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Miér Sep 22, 2010 4:58 am

Me gusta! A por el siguiente capítulo! Very Happy
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Miér Sep 22, 2010 6:58 am

Me alegra de que os guste la historia de mi personaje, de como consiguió ser lo que hoy es. Así sabreis qué tipo de tributo fui y que tipo de mentora seré Wink
Cuando tenga un momento subiré el siguiente capítulo, os lo prometo
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Jue Sep 23, 2010 5:42 am

Para los que estaban esperando lo que venía acontinuación...

2. Capítulo



- ¿Hay alguien, entre todos los presentes, que se ofrezca voluntario para coger el lugar de Diana como la Tributa de estos juegos?- pregunta Clare, aun sabiendo que nadie en su sano juicio intercambiaría su lugar con el mío. Es otra de las cosas estúpidas que tienen los juegos, como que alguien le interesaría morir en lugar de otro, hay que ser imbécil para ofrecerse.

Vale, mis hermanas no cuentan en esa escala, puesto que les estaban dando un gran problema a mis padres contenerlas para no precipitarse al podio y salvarme, de lo que ellas creen, el peor futuro de todos. Yo no creo que sea lo peor del mundo, hay cosas peores que perder tu vida, la de tus seres queridos…

- Al parecer nadie se presenta voluntario, pues nada Diana, parece que nadie te quitará el puesto en la arena,- me dice giñando el ojo como si fuéramos colegas de toda la vida- te quedaras con todo el honor para ti misma, que suerte, ¿no?

- Sí, me creo muy afortunada de poder participar en los juegos - digo con mi siempre inalterable voz, no les enseñaría lo que verdaderamente sentía, eso no me convenía cara al futuro.

Se oyen murmullos y susurros entre la gente a causa de mi comentario, nunca había sido muy querida por los de la ciudad, siempre había habido un cierto resentimiento entre nosotros por lo de la desgracia de Stark. Aún hoy me culpaban por su muerte, pero solo fue un accidente, un accidente que me partió el corazón. Ahora sus sentimientos se intensifican, puesto que creen que soy como Clare, una fiel súbdita del Capitolio. ¡Venga ya compararme con ella!

- Ese es el espíritu de los juegos, sigue así y llegaras lejos- aparto la mirada de sus brillantes y excitados ojos para encontrarme la mirada de Bicky, una vencedora, quien me transmite un mensaje de familiaridad y comprensión, algo que los del distrito no me ofrecen.

Clare se apresuro, ante la atmosfera poco agradable del lugar, a sacar al segundo desgraciado del día, a quien el futuro no le deparaba nada bueno estando yo presente. Era un chico, Jack no se qué, de catorce años que había abierto los ojos como platos nada más oír su nombre, como si no se lo acabara de creérselo. El chico poseía la apariencia de no haber roto un plato en toda su vida, es decir el de una presa. Sería fácil de matar llegados el momento, si no es que otro tributo lo matase antes.

Nuevamente Clare pidió algún voluntario para coger el lugar del que tenía todas las papeletas de morir, pero como era de suponer esta vez tampoco se presentó nadie.

Clare siguió hablando durante un buen rato antes de que el himno tocara dando por finalizada la elección de Tributos. Mientras duró el himno el chico me agarró de la mano y no pude soltarme de él aunque lo intentase. No me agarró porque fuéramos grandes amigos, casi ni le conocía, sino porque si no lo hacía se iba a desmayar o le iba a dar algo al pobre, no estaba preparado para morir. Yo, en cambio, tenía la cara más inexpresiva jamás vista, debía parecer fuerte ante los otros distritos, no como este chico que les había mostrado el miedo a sus adversarios. Regla número uno del Tributo: “nunca, bajo ningún concepto, exteriorices tus miedos a menos que quieras morir, los cazadores pueden oler tu miedo y acabar contigo en un periquete”.

Tan pronto como termino el himno fuimos llevados a empujones a las salas donde nuestros familiares y amigos se despedirían antes de que te fueras a los juegos, pues podía llegar a ser la última vez que los veías.

La sala era inmensa, el triple de mi casa, imaginaos como debería de ser. Nada más sentarme en la gigantesca butaca la puerta se abrió con un sonoro portazo, por supuesto eran mis hermanas corriendo con los brazos abiertos y los ojos llorosos a mí mientras mis padres les seguían por detrás, llorando también. Mi abuela no había podido venir por la enfermedad que padecía. Creo que soy la única que no lloraba, no porque no sentía lastima por separarme de ellos, que lo sentía no os confundáis, si no porque desde hacía años me sentía vacía.

- Tranquilas, arbolillos, que no tendréis tanta suerte como para desprenderos de mí tan fácilmente- les dije acariciando sus preciosos rizos negros-. Volveré con dinero y fama, y os compraré los vestidos que tanto soñáis tener a la vuelta, ¿estamos?

- Vale- dijeron las dos al unísono entre desgarradores sollozos.

Mire a mis padres que se disponían a decir algo sentimentalista, como lo de “no te dejes matar” o “lucha por tu vida”. Así pues, les hice callar con un gesto antes de que soltaran cualquier cosa, sabía que si ellos se ponían cursis no podría mantener la compostura y me derrumbaría. Y eso era lo último que no podía hacer.

- Tranquilo papa, he aprendido del mejor utilizar el hacha, nadie podrá matarme- le dije con una sonrisita-. No os preocupéis por mí, de veras, nadie será capaz de asesinarme, soy una cazadora y los cazadores siempre vencen sobre sus presas, ¿no?- lo del cazador era una broma privada entre mi padre y yo, de pequeña me enseño cosas como seguir el rastro de animales o encontrar setas comestibles en el bosque. Él siempre me llamaba su pequeña cazadora.

Fue entonces, después de que mi madre me diera una cajita de madera, cuando vinieron a decirles que se había terminado su hora y que debían irse. – Te estaremos animando desde aquí…-esos fueron las últimas palabras de mi madre antes de que la puerta se cerrase ante sus narices.

Nadie más vino a verme ni a despedirme, no es que tuviera amigos por aquí, era una chica bastante solitaria.

Pronto los agentes de la paz vinieron a informarme que era la hora de ir a la estación de trenes. Me escoltaron hasta mi meta, donde toda la ciudad estaba saludando al pobre chico y donde mi familia estaba llorando por mí. No perdí tiempo en saludos estúpidos, yo tenía la esperanza de volver a verlos o conseguir la paz. Además, en aquel momento todas las cámaras estaban fijas en nosotros y no pensaba darles el gusto de verme débil, como una tributa más que no representaba ninguna amenaza, yo debía parecer letal ante sus ojos.
Dentro del tren me dirigí hacia Bicky, quien se encontraba sola mirando el paisaje en movimiento, en el cuarto de al lado se oían los sollozos del muchacho.

- Quiero decirte que…- le empecé a decir.

- Si, lo sé- me corto con una gran sonrisa en los labios- tranquila yo te comprendo, si estuviera en tu lugar tampoco me gustaría como aliado al pobre muchacho- su gesto se hizo serio repentinamente.- Comprendería que quisieses entrenar por tu cuenta e ir en solitario, el pobre no tiene muchas probabilidades de vida y si te unes a él, las tuyas también se verán reducidas considerablemente. Sé que no quieres morir, él lo entenderá escojas lo que escojas.

Me gustaba Bicky, parecía capaz de leerme la mente, era justo lo que le iba a decirle yo. De todos sabidos es, que entre los del distrito 7 hay una especie de conexión, una conexión que empezaba a creer que podría haber entre mi mentora y yo. Ella también era una luchadora como yo.

- Gracias- aclarado todo eso me dirigí a mi cuarto para descansar un rato, pronto necesitaría todo la fuerza que poseía para sobrevivir en los juegos.



¿Qué crees que sucederá a continuación? ¿Creeis que el chico solo finje como lo hizo johanna en su tiempo? Se abren las apuestas Wink
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Jue Sep 23, 2010 7:45 am

Me gusta! Para cuándo el siguiente? Very Happy

Cuántos capítulos son? 27 como en la trilogía?
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Vie Sep 24, 2010 1:46 am

Para eso hace falta muuucha paciencia... serán 10 como mucho xD
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Vie Sep 24, 2010 4:02 am

Cuando vuelva de las minivacatas que me he pillado subiré el siguiente. Y los cap... son los que salgan ni más ni menos, ni yo lo se a ciencia cierta jejej

Os gusto entonces?
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Vie Sep 24, 2010 4:03 am

Por supuesto! Pero lo que más me gusta es que tengas ganas de seguir subiendo!^^
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Vie Sep 24, 2010 7:12 am

No le exigáis mucho, pobrecilla... Por cierto, ¡me encanta!
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Vie Sep 24, 2010 8:55 am

No exijo mucho, sólo 10 capítulos
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 12:10 am

Tranquila madurria que ya tendras tus diez capítulos en cuanto pueda Wink

Y gracias por el apoyo
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 12:40 am

3. Capítulo


- Espera- me dijo Bicky-, no te vayas a la cama antes de ver quiénes serán tus contrincantes en la arena, puede que te sea útil.

Tenía su punto, si quería vivir para volver a casa tendría que saber de antemano con qué me enfrentaba. Así pues, fuimos a ver la televisión, no antes de ir en busca de muchacho, quien todavía no había dejado de llorar.

Cuando nos sentamos en el suelo a la espera de la repetición de la cosecha suena el himno y empieza el desfile de imágenes de tributos, algunos en distintas fases de desesperación, otros sonrientes por ser escogidos. Únicamente me quedo con algunos de los nombre, lo mío no son los nombres: en el distrito 1 aparece un chico llamado Trivi, bastante fornido y con cara seria, con una muchacha que empezó a vomitar, ¡¡que asco!! ; En el distrito 2 el tributo eran un muchacho robusto y una muchacha llamada Alma, quien parecía que no había podido ingerir la noticia; En el 3 se encontraban un muchacho flaco y debilucho y una chica llamada Arely, que parecía ser muy ágil; En el distrito 4 un chico, que tenía la cara más triste que jamás vi, y una chica llamada Estefania, que aclaró que prefería que le llamasen Tefita entre lagrimas apenas contenidas; Del distrito 5 apareció unos que de tal pena que me daban no recuerdo más que su pena; En el 6 aparecieron, por fin, unos que ni uno de los dos tributos lloraba; luego fue nuestro turno, he de admitir que aparecí muy favorable con aspecto de fiera; Después apareció el 8 con unos tributos que, supuse yo, estaban fingiendo su bravuconería pues tenían los ojos un poco brillantes; el distrito 9 no me impresionó en absoluto; Los del distrito 10 fue otro cantar, su tributo, Lagart, parecía bastante peligroso y agresivo acompañada de una muchacha con aspecto decidida; en el distrito 11 me llamó la atención una muchacha pecosa llamada Ailish con aspecto bondadosa, aunque la compasión no ayudase en los juegos, junto un muchacho esquelético cuyo nombre no me acuerdo; Y por último, el distrito 12, que, aparte de chico llamado Gale, la chica no parecía gran cosa en su andrajosa ropa.

Mientras todos tributos iban subiendo al podio se oía al comentarista comentar como el distrito 12 era el peor de todos como cada año, como el 7 y el 10 tenían tributos prometedores, refiriéndose a mí y a Lagart en especial, cuanta compasión les daba la del 4 o que buena parecía la del 11.

Se oyó el himno nuevamente y la televisión se apagó.

- Bien, ¿qué opináis?- preguntó Bicky viendo que ninguno de los dos hablaba.

- Creo que quitando a un par de ellos la cosa no está nada difícil, me sería fácil aplastarlos con una buena hacha.

Ella asintió, dándome la razón creo yo, después se dirigió hacia el muchacho con una mirada dulce.

- ¿Y tú qué?

- ¿Yo?- preguntó sorprendido al comprender de que se dirigía a él, y cuando ella asintió continuó-. Vale, pues no sé… ¿parecen temibles?

Ella le dedicó una triste sonrisa y asintió nuevamente, tanto ella y yo nos dimos cuenta que no había ningún luchador en su interior. Él único instinto que seguramente poseía era el de esconderse bajo la mesa. Daba pena… no, no me podía permitir ningún sentimiento, sobre todo sobre mis presas, eso nublaría mi mente si tuviese que matarlo en la arena.
Sobrevino un largo e incomodo silencio. Pasado un rato Bicky decidió romper el hielo con una pregunta.

- ¿Qué os parece si me decís cualquier cosa sobre vosotros? Por ejemplo en qué destacáis o cuales son vuestras habilidades.

Jack bajó la cabeza para que no viésemos su vergüenza en su rostro.

- Yo no tengo nada especial, hasta en casa me alejaban del hacha por miedo a que me lastimara a mi mismo pues no tengo fuerza alguna para cortar árboles. No soy nadie- esto último terminó en un sollozo.

- Habrá algo que sepas hacer- dijo levantándose y palmeándole la espalda cariñosamente, pero él siguió negando su cabeza sin interrumpir sus sollozos.- ¿Y qué hay de ti?- dijo volviéndose a mí cuando Jack se encontraba más tranquilo.

Me quedé mirándola durante un rato, pensando sobre si sería prudente o no el decir ante mi contrincante mis cualidades. Finalmente decidí contarles parte de las cosas, es bueno guardarte un as en la manga porsiacaso.

- Ok, déjame pensar… bien, pues soy bastante buena con las cosas afiladas como hachas, dagas y espadas. Además tengo cierta orientación en los bosques gracias a mi padre.

- Sí, eso es lo que había oído acerca de ti en el distrito- me dijo Bicky con un gran y orgullosa sonrisa en la cara.- Dicen que eres toda una cazadora.

Bajé la cara para que no viera la tristeza que inundó mi cara.

- No será eso lo único que habrás escuchado sobre mí- contesté en un susurro.

Me di la vuelta, había tenido suficiente con todo aquello, hablar sobre ello me traía recuerdos, dolorosos recuerdos. Me dirigí directamente, sin mirar atrás en ningún momento, a mi habitación.

Me propulsé hacia mi cama nada más entrar y cerrar la puerta. Quería estar sola, pronto no tendría ni un minuto de soledad, todo estaría televisado.

No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando el sueño estaba haciendo mella sobre mí, oí como alguien llamaba a la puerta despertándome al instante y poniéndome en guardia.

- ¿Quién es?- pregunté.

- Yo, ¿podría pasar?- me contestó la suave voz de mi mentora.

- Claro.

Abrió la puerta y se sentó junto a mí, y lo que vi en sus ojos comprimió mi corazón, era cariño y comprensión, ella no me juzgaba por lo del accidente. Era la única persona, que no fuese mi familia, que no me juzgaba en el fondo de su corazón por algo que no tuve elección.

- Se lo que sientes, se lo que se siente cuando todo el mundo te da la espalda, cuando no tienes en nadie en quien apoyarte- sus ojos ahora estaban lejos mientras me decía aquello, mirando algo turbio de su pasado, seguramente sus juegos-. Lo sé porque a mí también me lo hicieron por matar al tributo de nuestro distrito, nunca me perdonaron el haber vivido yo y no él.

Eso era cierto, había oído que Erik, el otro tributo, se había ganado el corazón de todos los del distrito con sus buenas acciones. Siempre estaba allí para proteger a los débiles, ayudar a los necesitados… era un héroe para todos. Así pues, todos se entristecieron cuando fue elegido a sus dieciocho años para participar en los juegos. Aun así todos mantuvieron la esperanza que siendo él conseguiría la victoria, una victoria que no pudo saborear a causa de Bicky. No recuerdo como fue pero si el resultado, Bicky ganó fama y gloria, pero también el odio de todos los de su alrededor.

Dirigió su mirada hacia a mí con intensidad.

- Tienes posibilidades, chiquilla, grandes posibilidades. Pero como todo humano poderoso tienes tus puntos flacos. No permitas que los demás los vean, no permitas que los sentimientos te traicionen. Puede que la vida y la muerte se decidan en lo bien o mal que escondas las heridas que tu contrincante te haya asestado…- sin decir nada más se alejó hacia su cuarto dejándome pensativa, ¿tendría razón? ¿me estaba volviendo débil?


Última edición por Diana Hope el Dom Sep 26, 2010 6:13 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 1:08 am

Cada vez mejor! Me gusta un mucho bastante
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 3:01 am

Pues espera que ya tengo casi terminado el siguiente capítulo, lo subiré en cuanto pueda.
Creo que os gustará Wink
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 3:19 am

Genial! *o*
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 6:39 am

Ya escribí el siguiente cap que guarda una pequeña sorpresa en su interior, una sorpresa que le dejará con la boca a bierta a más de uno, pero tengo una pequeña duda...
Sere buena y lo subire hoy? O sere malvada como Snow y esperaré a mañana con la intriga de lo que pueda aguardar el siguiente cap?
Que me decis?
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 8:10 am

Espera a mañana o a pasado, que así le da tiempo a la gente de entrar y leer el 3º
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Dom Sep 26, 2010 8:11 am

Eso es lo que estaba pensando hacer, de ese modo podré preparar el siguiente capítulo tambien. Así mato a dos pájaros de un tiro jejje
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Mar Sep 28, 2010 5:31 am

4. Capítulo


No pude volver a reconciliar el sueño.

Así que, ya que no tenía intención de perder el tiempo en esfuerzos inútiles, me puse en pie y salí de allí sigilosamente, no sea que despertase a nadie. Pero ¿a dónde? Después de pensarlo un rato decidí ir a la sala de la televisión, más que nada porque fue mi primer y única idea que se me ocurrió.

Me deslice dentro de la sala. No encendí la luz, permanecí a oscuras por miedo a sobresaltar a alguien y que me volvieran a interrumpirme. Me senté en el cómodo sofá y metí mis manos en los bolsillos, pues no sabía que más hacer con ellas, y allí estaba, la cajita que mi madre me había dado. Cogí en mis manos la pequeña cajita de madera y lo miré con recelo, ¿qué sería lo que me había dado como último regalo antes de enfrentarme a mi destino?

Lo abrí con cuidado y la sorpresa arrancó un gemido de mis labios, no podía ser… era una pulsera de plata. Le tuvo que costar todos sus ahorros el comprarme aquella reliquia. Lo alcé para mirarlo más fijamente y conseguí la siguiente sorpresa de aquel alucinante día. De la pulsera colgaban tres pequeñas figuritas. Un arco, una flecha y una diana, los símbolos de nuestros nombre. Además, en la parte interior de la pulsera había algo escrito. Lo leí en voz alta para verificar que lo que mis ojos veían era real.

- “Diana, Arco y Flecha, las tres armas para mantener la esperanza”- sentí que mis ojos me escocían - Gracias mama- y supe la razón, lo había comprado por si un día el destino nos obligaba a participar a alguna en los juegos, para que no perdiésemos la esperanza.

Estaba pensando en lo sabía que era mi madre para preparar este regalo como su símbolo de confianza en nosotras que no lo oí venir.

- Es una frase preciosa, tienes suerte de tener una madre tan buena como la tuya - dijo Jack tras de mí sobresaltándome por su proximidad.

- Dios, podrías llevar una campanilla o algo por el estilo, me has dado un susto de muerte- le reprendí.

- Lo siento, no era mi intención- dijo con verdadero vergüenza y tristeza en su voz, ¿cómo podía ser tan frágil?

- No es nada- le aseguré-, únicamente te digo que tararees algo o así cuando te acerque a mí en la oscuridad, ¡eres condenadamente silencioso!- hice un gesto cómico que tenía como finalidad tranquilizar su pose rígido.

Esbozó una pequeña sonrisa, era un gran logro por mi parte el haberlo logrado que parte de su tristeza se borrara. No sé porqué pero siempre que lo veía sentía unas ganas incontrolables de hacer desaparecer esa capa de tristeza de sus preciosos ojos azules y eso no era lo correcto, no estaba bien, éramos enemigos. No debía olvidar jamás.

- Parece que no soy la única que no puede dormir, ¿eh? Si quieres puedes sentarte por aquí.

Se sentó junto a mí, el sofá no era muy grande por lo tanto tuvimos que sentarnos bastante cerca el uno del otro. Nos quedamos mirándonos, no soy muy buena entablando conversación con la gente que apenas conozco, así pues el que cortó aquel silencio fue él.

- Entonces… ¿ese es el regalo de tu madre?- dijo señalando la pulsera que me había atado a la muñeca derecha.

- Sí- digo mirándolo -, me lo regaló como recordatorio de que, aunque todo parezca negro y no parezca haber solución, siempre hay luz al final del túnel.

- Tienes suerte de tener a alguien que te diga esas cosas, yo…- la tristeza había vuelto a él - No tengo padres- lo soltó finalmente mirándome fijamente a los ojos-, no tengo por nadie por quien mantener la esperanza, si yo muriese nadie se daría cuenta, pues no soy más que una molesta sombra. No valgo para nada- sus últimas palabras fueron unos susurros que si no fuera porque estábamos tan cerca seguramente no lo hubiese oído, pero estábamos casi pegados.

Tenía algo que se me hacía malditamente familiar en su forma de hablar, en su forma de ser, alguien que recordar me hacía demasiado daño, alguien que una vez ame con toda mi alma.

- No digas eso, no es verdad, a ti por lo menos el distrito te apoyan. A mí en cambio…- aparte mis ojos de sus ojos- creo que quitando a mi familia nadie derramaría una lágrima por mí, no les gusto, ya lo viste.

No quería mirarlo, sus ojos despertaban recuerdos muy dolorosos, abrían viejas heridas que creía haber sanado. Estaba intentando mantener los recuerdos en el fondo de mi mente, cuando su mano se acerco a mi barbilla moviéndolo para encararlo nuevamente. Sus ojos estaban serios ahora mientras me miraba, toda le pena se había ido de ellos.

- Eso no es cierto, no te odian, la cosa es que con tu sola presencia les haces recordar aquel día, les recuerdas a…

- Eso es lo que tú dices, pero tú no eres objeto de miradas de recelo ni has sido acusado por algo que no pudiste impedir- le dije-. Todo el mundo se alegraría si muriese, yo también me alegraría de tener la oportunidad de morir, pero no tengo la fuerza de hacerlo por mí misma.- contuve unas lagrimas, parecían que se empeñaban en caer el día de hoy.

- No, yo nunca me alegraría de que tú murieses, y soy alguien, ¿no crees?- me dijo sonriéndome.

Fui a objetar algo, diciendo algo así como que apenas nos conocíamos de vista o que solo lo decía para subirme la moral, pero él me acalló con un beso tierno y suave en los labios, llevándose con él mis palabras de protesta.

Cuando terminó y se alejó de mí vi como se sonrosó al mirarme a los ojos, creo que ni él se podía creer su propia reacción. Ni él ni yo podíamos salir de nuestro asombro. No sabíamos ni que decir ni que hacer ahora, y como la última vez que sobrevino un silencio así fue él quien lo rompió.

- Yo… lo siento, no debería…no sé por qué lo hice- tartamudeó mientras se levantaba precipitadamente y salía de la habitación lo más rápido posible dejándome a mi can la boca abierta por la sorpresa.

Aun después de que se fuera yo seguía allí con la sorpresa de ese beso, ¿por qué lo había hecho? ¿Era una estrategia para que llegado el momento de matarlo vacilara en mi intento y le diera una oportunidad para vivir? ¿O era algo más que eso?

Me encontraba confusa, no sabía que pensar ni qué hacer, hacía un año que nadie me había besado, quitando a mi familia, y se sentía raro que alguien volviera a hacerlo.

Con esta duda dándome vueltas en la cabeza, me quedé dormida donde me encontraba. Mi último pensamiento fue para Stark antes de que el sueño viniera a mí con las imágenes más bellas que había tenido desde el día del accidente. En él volvía a estar en los brazos de él, y él me decía que todo saldría bien, que nadie se interpondría entre nosotros, ni siquiera la muerte podría con nuestro amor.

Era una pena que no fuera cierto, ni siquiera el amor es tan fuerte como la muerte. Hubo una época en la que creí de otra forma, pero esa fue una persona diferente a la que soy ahora. Una persona que conocía el amor y la compasión. La chica que ahora se encontraba en su cuerpo no conocía esos sentimientos, pues la muerte no sabe de ellos…


Última edición por Diana Hope el Jue Sep 30, 2010 2:15 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Miér Sep 29, 2010 3:17 am

*__________________________________________*

Increíble, sencillamente increíble (:
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Miér Sep 29, 2010 3:59 am

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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Miér Sep 29, 2010 5:01 am

*o*
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Jue Sep 30, 2010 2:36 am

Pues aquí teneís el siguiente capítulo:

5. Capítulo

Nada más llegar a nuestro destino fui asaltada de un grupo de excitados estilistas, mi grupo de preparación, que no dejaron, desde el momento en que pusieron una mano en mí, ni de hablarme sobre lo esplendida que iba a quedar después de que ellos se encargaran de mí ni de tocarme para llamar mi atención sobre ellos. Parecían unos niños que necesitaban del cariño de los demás.

Pero no se podían decir que no eran profesionales, aunque parlanchines, ya que tan pronto estuvimos en la habitación se pusieron a trabajar. Me obligaron a tomar una ducha perfumada de la que salí oliendo a rosas silvestres y a lavanda. Después con la bata puesta se dedicaron a hacerme la manicura y a depilarme hasta que mis uñas parecieron verdaderas hojas de árbol y no hubiera un solo vello indeseado a la vista.

- ¿Te importa si pinto sobre tu piel?- me preguntó Michael cuando su equipo decidió que no había ninguna imperfección en mi cuerpo.

- Siempre y cuando no sea permanente creo que sobreviviré- le contesté friamente.
- Eres igualita a tu mentora, ¿sabes?- dijo riéndose.

Me preguntaba de qué conocía a mi mentora, a menos que…

- Tú fuiste su estilista, ¿no?- asintió al preguntarle, parecía contento de que le reconociese- Si, me acuerdo de ti- me limité a contestarle sin ganas de conversar más.

No hubo más incidentes como aquello en lo que le duró maquillarme parte de la cara de hojas de árbol y los labios de verde, todo fue de lo más normal a partir de entonces, tuvimos un dialogo muy fluido, es decir, él habló y yo asentí.

Michael era un buen tipo, además de tener las manos más maravillosas del mundo, nadie en todo el Capitolio le llegaba a la suela de sus zapatos en sus habilidades de moda, nadie lo podría negar después de ver el espléndido trabajo realizado conmigo ese día. Hasta yo, que era una negada en moda lo podía observar.

Y es que vestía un precioso vestido marrón color roble que ceñía todas mis curvas exagerándolos y que se abría hasta mi muslo derecho, haciéndome más fácil caminar con los tacones de diez centímetros que me había impuesto llevar, ¡ni aunque me quisiera matar! Eso sí, gracias a ellos parecía una persona esbelta. Además, el vestido poseía un impresionante escote en V, que resaltaba en sobremanera mis pechos.

- Y ahora, si me termites, te pondré estar enredaderas con pinchos y vides- me dijo cogiéndolos cuidadosamente- pero tranquila no te pincharán- me aseguro al verme fruncir el ceño.

Y así es que terminé con enredaderas por el vestido, vides por mi brazo derecho y con hojas por todo mi pelo. Haciéndome una seña me instó a verme en el espejo, nada más verme suprimí un grito ahogado, era precioso, parecía un hermoso y majestuoso árbol con este vestido. ¡Era perfecto!

- Gracias- dije abrazándolo fuertemente.

- No ha sido nada- me aseguró-. Eso sí, yo que tú empezaría a bajar, que pronto empezará el desfile y no puedes llegar tarde, debes dejarlos patidifusos, la victoria será tuya- me dijo todo sonrisas.

Cuando bajé junto a Michael Jack ya nos estaba esperando junto con nuestro carroza decorado con hojas y espinas, dándole un aspecto peligroso a la carroza. Jack lucía bien aunque la ropa, en vez de parecer amenazante como era la finalidad de la mía, el suyo era dulce, sin maldad alguna. Lo que transmitía era cercanía. Éramos el yin y el yang, él representaba todo la sensación hogareña y tranquilizadora, y yo en cambio representaba todo lo peligroso y letal.

- Chicos- nos llamó la atención Michael cuando subimos al carruaje-, tan pronto como salgan los del distrito 5 tocad en este punto- nos señaló con el dedo un punto cerca del pecho- y veréis obrar mi mejor milagro. Lo más importante es que no os asustéis y que sigáis adelante, ya veréis de lo que os hablo- se alejo hablando con su compañera sobre lo buen trabajo que habían hecho los dos con nosotros dos.

Nos quedamos mirándonos sin saber que decir ni qué hacer ahora que nos quedamos solos. La tensión no se había disuelto todavía después de su beso.

- Siento lo del beso, yo…- se le veía derrotado- yo no era consciente de lo que hacía… Perdóname Diana, no volverá a pasar, lo juro.

- Tranquilo Jack, está olvidado- le aseguré.

No tuvimos tiempo de decirnos nada más, porque el desfile había comenzado. Todos los distritos, de uno en uno, fueron saliendo enseñándoles sus preciosos o patéticos que iban. Cuando salieron los del distrito 5 activamos el mecanismo de nuestro vestido, con la que nuestras enredaderas cobraron vida propia moviéndose alrededor de mi cuerpo y pelo, hasta podía sentir como revolvía mis rizos de un lado a otro. Era una sensación extraña, pero que causó un gran furor entre la multitud que nos esperaba fuera.

La mayoría de los tributos o sonreían o saludaban a la multitud, pero yo no, yo iba con la mirada más feroz que poseía, que, gracias al vestido y las espinosas enredaderas, me daba un aire salvaje y peligroso. Todos, absolutamente todos los presentes, contuvieron el aliento sobrecogidos por mi apariencia para después explotar en un sonoro aplauso a favor mío.

Los ciudadanos del Capitolio aclamaban mi nombre a los cuatro vientos eso era una buena señal, la gente me quería y si eso era cierto podría llegar a acumular una bonita cantidad de patrocinadores a mi causa. Una siniestra sonrisa se dibujo en mi rostro con ese pensamiento.

Pronto llegamos a nuestra meta, el sitio que se convertiría en nuestra prisión y lugar de entrenamiento antes de que fuéramos mandados a matarnos mutuamente. Jack fue el primero en bajar y me ofreció su mano, toda caballerosidad, para ayudarme a bajar del carruaje, oferta que decliné y bajé de un salto al piso con elegancia, y me dirigí a la puerta, el fin del recorrido, sin mirar más que adelante.

Me di cuenta de que las cámaras no paraban de enfocarme, había dejado huella en la gente y eso se reflejaba en lo que las cámaras grababan, y yo era, junto con Lagart y Tefita, la que más salía.

Las puertas se cerraron tras los tributos del distrito 12 cuando el último de nosotros penetro la puerta y pronto nos encontramos entre los brazos de Bicky y Michael, quienes me felicitaban por mi gran trabajo.

- Los de ahí fuera te adoran, Diana, creo que no tendré ningún trabajo en conseguirte patrocinadores para la arena- me dijo Bicky-. Ahora sube y descansa, mañana empiezan los entrenamientos- y guiñándome un ojo se fue a felicitar a Jack.

Mi mente se encontraba embotada. Toda esa gente animándome, gritando mi nombre, alabándome como si fuera una diosa. Una diosa guerrera cuyo destino ya había sido escrito por las tres Moiras, un destino que se basaba en matar o perecer bajo el jugo de tus enemigos, quienes se encontraban ansiosos de saborear tu preciado sangre.

Y entonces vi, me encontraba rodeada de gente hipócrita, de gente que llevaba a niños inocentes hacia la muerte por pura y llana diversión. Gente que no comprendían el valor de una vida, gente que una vida perdida, como el de Stark, no era más que un mal necesario para un bien mayor. Y los odie, con todo mi corazón. Los odie por su ignorancia, los odié por obligarme a hacer esto, los odié por su hipocresía. Y sobre todo me odié a mi misma porque sentía que si lograba pasar esta prueba de fuego ello conllevaría convertirme en un monstruo como ellos. Perdería toda humanidad, no sería mejor que una bestia del bosque como el que mató…

Olvídate de ello, me dije, no importa lo que pase o deje de pasar. Aunque el mundo se desmorone a tu alrededor siempre tendría a mi ángel velando por mí, me recordé mientras entraba en el ascensor con paso firme y mirada perdida.
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   Jue Sep 30, 2010 3:17 am

Bien, este es bueno, este es muuuuuuy bueno (:
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MensajeTema: Re: Los 46º Juegos del Hambre (fan-fic ) capítulo 5   

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